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"El coche autónomo conectado va a ser el elemento que más va a cambiar nuestras ciudades"

I 07.08.2017
La directora del Congreso de Ciudades Inteligentes y directora editorial y de desarrollo del grupo Tecma Red, Inés Leal

Coches autónomos, robots, sostenibilidad, rehabilitación… para la directora del Congreso de Ciudades Inteligentes y directora editorial y de desarrollo del grupo Tecma Red, Inés Leal, todos estos elementos convergen en un mismo espacio: la ciudad. Esta arquitecta especializada en edificios de consumo de energía casi nulo asegura que las ciudades inteligentes están pasando "del debate a la realidad" en España, como se demostró en el III Congreso de Ciudades Inteligentes celebrado en Madrid (España) los pasados 26 y 27 de abril, que cuenta con la colaboración de la Secretaría de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda digital de España.

El foro está pensado para "todos los profesionales que intervienen de alguna manera en la ciudad": ayuntamientos, empresas e investigadores, explica Leal. Y desde la posición destacada que su cargo le ofrece, avisa: "una ciudad no puede ser inteligente solo porque le metas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), tiene que ser inteligente en la estrategia".

Se habla mucho de ciudad inteligente, pero ¿qué es realmente?

Lo que caracteriza ese adjetivo es el uso de las TIC para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y hacer las ciudades más accesibles. Pero las tecnologías de la información y la comunicación son solo una herramienta. Ahora se habla también de ciudad resiliente, con capacidad de adaptarse a lo que va a pasar. Lo que no debemos hacer es lo que se comenta en algunos foros: conseguir un modelo de ciudad inteligente. No. Cada ciudad tiene sus propias necesidades, sus propias características, sus objetivos… su forma de ser específica.

Pero en ocasiones, y según determinadas visiones, parece que con una sola tecnología basta para convertir una urbe en inteligente.

Este concepto [el de ciudad inteligente] nació desde el punto de vista de empresas que en un determinado momento querían vender sus productos y servicios de una manera muy digna; lo digo sin ningún tipo de crítica. Pero más que convertir una ciudad en inteligente mediante un acuerdo con una empresa que te dé una herramienta o un servicio, la tendencia actual es generar una estrategia de futuro.

¿La aparición de Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) está reviviendo el discurso de las ciudades inteligentes?

Desde que se empezó a hablar de este concepto, la tecnología ha sufrido una evolución muy grande hacia plataformas más abiertas en las que realmente no estás atado a ningún tipo de tecnología específica. Es verdad que internet de las cosas va a jugar un papel fundamental, pero la sensación es que muchas de nuestras ciudades ya están llenas de sensores que obtienen datos continuos.

Más que el IoT, lo que ahora se está poniendo de moda es el tema de la inteligencia artificial. Se trata del hecho de que tú obtengas datos, una máquina los analice, y esa misma máquina tome decisiones para mejorar un proceso. Es algo que va a cambiar absolutamente todo. Por ejemplo, en un edificio en el que tienes un sistema de climatización: si este sistema lo tienes conectado y surge cualquier problema, vas a poder analizarlo desde una máquina y resolver el 75% de los problemas sin intervención humana. Eso está muy bien. En el año 2050, Europa ha dicho que quiere no emitir CO2. Su objetivo es una sociedad descarbonizada, por lo que los edificios tendrán que ser muy muy eficientes. No podemos permitirnos el lujo de tener una avería. Puede parecer ciencia ficción, pero se puede hacer a día de hoy.

¿Y qué impacto cree que tendrá la llegada del coche autónomo?

Para mí, el coche autónomo conectado va a ser el elemento que más va a cambiar, incluso a nivel físico, nuestras ciudades. Todas las compañías de vehículos están trabajando en un prototipo de vehículo autónomo. El reto no es conseguirlo. Al principio habrá un periodo de transición, pero una vez se supere, el concepto de movilidad cambiará por completo. El coche conectado y autónomo no es un coche que vayas a tener en propiedad. Esos coches no van a estar en un aparcamiento debajo de tu casa, no van a estar en la calle, van a estar a tu servicio y se moverán por la ciudad en función de la demanda. ¿Qué va a pasar con todos los aparcamientos? ¿Qué va a pasar con los coches aparcados en la calle? El diseño de nuestras ciudades va a cambiar por completo.

¿Qué hay que hacer entonces con la ciudad que ya existe?

Ahora mismo, la mayoría de las ciudades tienen grandes problemas. Tienen edificación existente, red viaria existente y muchas cosas más. Ese es uno de los grandes retos. Meter tecnología por meterla, si no has resuelto otros problemas como barrios muy degradados y edificios en condiciones muy malas de habitabilidad, no tiene sentido.

Tienes que apostar por una política de rehabilitación de ciudad a nivel de edificación, de eficiencia energética, de salubridad. Es increíble que en el siglo XXI haya lugares que estén en determinadas condiciones en nuestras ciudades. Hay que diseñar una ciudad para que todos, con independencia de sus capacidades, puedan vivir en ella. Creo que eso debería estar incluido en el concepto de ciudad inteligente. Pero al final, cuando se realicen todos esos cambios, creo que la tecnología puede jugar un papel importante. Es una política general de muchos temas que cada ciudad tendrá que ver. ¿Qué va a suponer una recuperación del espacio público? Sin duda, y sobre todo, va a ser para el ciudadano.

¿Entonces?

Las tecnologías existen, los materiales existen. Es más una cuestión de tener una estrategia a nivel ciudad o país. Se trata de decir: esto es importante para un país. No es lo mismo rehabilitar que construir. Quizá el modelo de negocio para la empresa privada sea más difícil, pero de alguna manera hay que poner los medios para conseguirlo. Y no solo a través de subvenciones, porque muchas veces se han subvencionado estos temas y ni siquiera han salido adelante.

¿Cómo debe ser el diálogo entre los diferentes actores de una ciudad?

Hay temas que necesitan coordinación. En el año 2020, por ejemplo, todos los edificios [de obra nueva] tienen que ser de consumo de energía casi nulo, pero además, la directiva [europea] dice que la energía tiene que producirse en el edificio o en su entorno. No puedes legislar entonces de forma independiente en un ministerio que se dedica a la energía un tema que va afectar a los edificios de manera brutal. Los retos que se nos presentan son todos transversales.

¿Es difícil innovar en las ciudades?

Es difícil, pero se debe a cómo está planteado el funcionamiento de las ciudades. Para mí, la innovación de las ciudades la debería liderar la Administración. Lo digo en serio. La Administración debería ser lo suficientemente disruptiva e innovadora para atreverse a pensar cómo va a ser el futuro. El problema es que no lo está haciendo. Deberíamos ir un poco por delante. El tema de la economía colaborativa se ve. No entiendo por qué no se coge el toro por los cuernos. El tema de la robotización, igual. Por ejemplo, Europa ha sacado un plan específico para dar entidad jurídica a los robots por si, por ejemplo, un coche autónomo atropella una persona. Todos esos temas son los que hay que resolver. 

Fuente: Technology Review